¿Cómo conservar las comidas caseras del bebé?

El comienzo de la diversificación alimentaria es un momento emocionante, ya que tu bebé descubre nuevos sabores y texturas, pero, también supone un cambio importante de la organización en casa. Béaba® te da consejos sobre cómo facilitar esta etapa y poder hacer más cantidad de comida y conservarla para ahorrar tiempo.

¿Cómo conservar las comidas? ¿Se pueden congelar? ¿Cómo puedo descongelar de forma segura? ¡Te lo contamos!

Indicaciones para guardar la comida del bebé

La ventaja de tener un robot de cocina Babycook® es que puedes cocinar varias raciones de comida para tu bebé con antelación.

Las comidas y purés caseros se conservan muy bien, sin embargo, hay algunas reglas importantes para no poner en peligro la salud del bebé.

Debes recordar la regla de 3. Las raciones pueden conservarse:

  • 3 horas a temperatura ambiente
  • 3 días en el frigorífico
  • 3 meses en el congelador

¿Cómo congelar la comida del bebé?

Puedes congelar la comida casera de tu bebé (dulce y salada) sin problema. Pero, lo primero que debes tener en cuenta es que los platos cocinados con productos congelados previamente no pueden congelarse de nuevo, ya que, en este proceso se desarrollan bacterias que pueden perjudicar al bebé.

Para garantizar una buena conservación, los alimentos deben congelarse a muy baja temperatura (al menos -18 grados).

Tras la cocción, recuerda enfriar los alimentos en los tarros a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. De lo contrario, corres el riesgo de bajar la temperatura de tu congelador.

Una vez descongelada una ración, no se puede volver a congelar. De nuevo, esto favorece la proliferación de bacterias, que pueden provocar intoxicaciones alimentarias de diversa gravedad según el tipo de bacteria.

Utiliza los recipientes adecuados para el bebé

Es importante dividir los purés caseros en varias raciones y utilizar recipientes adecuados para poder descongelar o recalentar sólo la cantidad necesaria para la comida del bebé.

Una vez que el tarrito se ha abierto y hemos introducido la cuchara, se considera que está contaminado con gérmenes y, no se puede servir de nuevo al bebé. La solución es preparar raciones más pequeñas eligiendo recipientes adecuados para su edad o servir la mitad del tarro en un plato y guardar la otra mitad en la nevera; el resto de la ración debe comerse al día siguiente.

De ahí la importancia de elegir recipientes adaptados al apetito del bebé con diferentes capacidades, como los tarritos de Béaba®.

Cuando seáis varios los que cuidéis de vuestro bebé y le deis la comida: utilizad una etiqueta que indique lo que contiene el tarrito, así como su fecha de preparación.

Si guardas las comidas en el multiporciones Béaba® o en los Portion Clip (sin bisfenol A), tienen una zona de marcado en la tapa que permite identificar su contenido ¡Son súper prácticos! Los PORTION CLIPS también están diseñados para ser apilables y fáciles de guardar en el congelador o el frigorífico.

¿Cómo se descongelan los purés caseros?

Para descongelar potitos lo mejor es dejarlos descongelar en el frigorífico durante 12 horas. Si no tienes tiempo, puedes descongelarlos en el microondas. En este caso, remueve bien la mezcla una vez calentada para asegurar una temperatura uniforme y comprueba que no esté demasiado caliente.

¡Nunca descongeles los potitos a temperatura ambiente! El riesgo de proliferación de bacterias es muy alto.

También puedes utilizar tu Babycook®, el Babymilk Second® o el baño maría para descongelar y/o recalentar una ración.

Después de recalentarlo no utilices la misma cuchara que usaste para mezclar la preparación. Los labios del bebé son muy sensibles y existe el riesgo de que se queme si la cuchara sigue demasiado caliente.

Algunas comidas como las que son a base de patata tienen una textura menos agradable una vez descongeladas: basta con volver a mezclar añadiendo un poco de agua o leche. La textura volverá a ser suave y agradable para el bebé.

Los alimentos que contienen mucha agua (como el puré de calabacín) pueden quedar demasiado líquidos tras la congelación, así que les puedes añadir un poco de almidón, como sémola o cereales infantiles, que espesarán la textura de la preparación.

¿Cómo limpiar los tarritos?

Recuerda que es importante lavarse las manos antes de preparar la comida y también después, antes de manipular los tarritos para verter la comida.

Para limpiar los tarritos:

  • Puedes lavarlos en el lavavajillas: el lavado a alta temperatura garantiza la destrucción de los microbios y un lavado óptimo.
  • Si decides lavarlos a mano, utiliza agua jabonosa y un cepillo. En este caso, asegúrate de limpiar todas las esquinas. Existen cepillos adecuados, como el cepillo Béaba®, que, gracias a su forma cónica y curvada, permite limpiar los potitos a fondo.

Elige el método para la conservación de las comidas que mejor se adapte al apetito de tu bebé y a vuestro día a día.

Haga su elección